Lo que vale la pena uno está dispuesto a dar tiempo, dinero, sueño o lo que requiera, ya sea una chica o un chico. Gastar en flores, llamadas a celular, en maquillaje, en ropa, tiempo para arrglarse, tiempo para comprar esos chocolates, rosas. Hasta desvelarse por esperar o platicar por teléfono o chat.
¡Caramba! Y aunque uno anda de zombi al otro día, bien vale la pena, sonreímos, salimos con cara de cruda, pero sonrientes de lo que hicimos, del contacto con aquella chico o galán. No importa que algún vendedor de flores te hiciera mal el arreglo, lo pedías mejor. No importa que por la calle fueses con las rosas en la mano y los demás te vieran con cara de ..., muchos tipos de caras. Algunas no muy alagadoras...pero qué importa, es para ella. Cuando pasas tiempo arreglándote para él, preguntando qué ropa, qué le gustará, quizás soportando algunas burlas, pero qué importa, vale más el sueño con ese chico.
Después de un tiempo y de varias cosas, te dice que si, ¡qué maravilla!
Valió la pena el esfuerzo.
Ahora bien, cuando estás estudiando, te pregunto: ¿Es lo mismo? ¿Sientes consquillas? ¿Te ilusiona saber que de ello vas a vivir, que de ello vas a obtener el sustento para tu vida? Que quizás ahí conozcas con quien te vas a casar?
Te da gusto saber que es la carrera con de la que vas a poder comprar las rosas, pagar las cenas, los chocolates, los maquillajes.
¿Te da gusto aprender los temas que día a día te enseñan los docentes? O haces caso de los comentarios de los demás. ¿Aceptas las burlas de ir caminando por la calle y escondes las flores? ¿Te desinspira el docente gordo, prieto o payaso que está al frente? Quizás has sentido que no vale la pena tomar la clase, porque no te inspira, como que no le echa ganas o simplemente no hay empatía. Que bueno que haya docentes que te inspiren, que te animen y hasta con los que puedas hacer amistd. Pero cuando haya docentes que no sean de tu agrado, eso no debe importar, las rosas o el maquillaje o el coche, la casa, los viajes van a valer más que ellos. Siempre va a haber alguno que te inspire. Ojalá fuésemos todos, pero la realidad nos dice que algún docente nos inpsiró en la vida.
Ya estás en la carrera. Hay desvelos, trabajos, discusiones de equipo, desacuerdos y hasta pleitos. Qué importa! Si los resuelves bien, eso te va a servir para resolver conflictos en el trabajo, ya sea con tu jefe o tus empleados, socios o proveedores y ¡hasta con tu cónyuge!. Tal vez, no te interese discutir. No vale desgastarse por pleitos. Por algunos quizás sí.
Que ese desgaste sea por lo que quieres y ames.
Que el docente se desgaste por preparar sus clases, por armar un ambiente de aprendizaje, por discutir sabiamente con sus alumnos. Quizás no les hagan caso ahorita, pero la vida se encargará de darles las lecciones que no quisieron tomar. Uf! Esas lecciones cómo les hará sentir lo que es la fiesta de la vida
Que el alumno se desgaste por tomar y preparar sus tareas.
Al final de la carrera estarás contento por haber concluido un ciclo de aprendizaje. Que no por largarte de la escuela. ¡No! Que sea, que aunque andes ojeroso de tantas desveladas, con el hígado dolido por tantas discusiones, el desgaste fue por lo que amaste hacer. Prepararte para una profesión.
Bien valdrá el desgaste. Esa es tu inversión en la escuela. Los productos los recogerás pronto. Las fiestas que organices en la clase, generalmente son las fiestas que sigas en el trabajo y en la familia, cuando la tengas.
"Todo por servir se acaba". Entonces, que sea por algo que amamos, que nos de las satisfacciones de la vida, que nos de salud y no nos la quite. Tener ojeras, pero arrugas felices.
Vale la pena la inversión de dar nuestras vidas, cuando empezamos a lo que tenemos de damos y le ponemos amor.
sábado, 5 de septiembre de 2009
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